Personajes

Los Glumpers son un grupo de amigos de personalidades totalmente estereotipadas y contrapuestas que conviven, o por lo menos lo intentan, en una bonita caseta situada a las afueras de Glumperona.

Son de aspecto humano a excepción de que no tienen ni nariz, ni orejas, ni dedos, ni pies, ni sexo, no tienen blanco en los ojos, cada uno de ellos es de un solo color, van siempre perfectamente depilados, van a comprar el pan desnudos, son más redondeados y son blanditos porque tampoco tiene huesos.

Los Glumpers no tienen necesidad de hablar humano para entenderse, sólo emiten unos sonidos guturales, risas y gritos con los que son capaces de recitar el más precioso de los poemas.

Las peripecias, rellenas de gags de comedia slapsticks, nos situan en un mundo cotidiano, donde las cosas más sencillas se pueden torcer por influencia Glumperiana y convertirse en una catástrofe a nivel mundial.

Dentro del descontrol y el escándalo general que impera en el ambiente de los Glumpers, Gobo es quien pone un poco de sentido. Viene a ser una especie de líder incomprendido, pues se ve afectado por la incompetencia de sus compañeros.

Es la vagancia personificada. Si dormir fuese un deporte olímpico, Fubble batiría todos los records. Odia cualquier tipo de ejercicio, exceptuando el movimiento de la mandíbula, pues comer es su otra afición.

Si el cociente intelectual de Dudd está bajo mínimo, el de su hermano Booker es un prodigio. Es un superdotado. Es como un "Einstein", pero calvo, sin nariz, sin orejas, con gafas, de color verde y, en principio, se desconoce si es judío (bueno, quizás Einstein no es una buena comparación).

Bobo, inconsciente, incompetente... el listado de adjetivos negativos es infinito e insuperable por otro ser vivo (si exceptuamos algún miembro de la clase política). En su entorno es despistado y se olvida fácilmente de las cosas.

Es la mascota del grupo: juguetón e infatigable. Puedes lanzarse un palo 400 veces y te lo devolverá 401 (serás tú el que te canses). sumiso y muy bueno, siempre tiene ganas de jugar...

Nervioso, todo lo hace de manera precipitada, lo que le lleva a meter la pata casi siempre.